Después de la muerte de mamá, los
días no volvieron hacer nada igual, llegó a mi vida el sapo mugroso feo, y
también afortunadamente se fue. Regresé a vivir a mi casita después de 6 años
viviendo en el centro de la ciudad y ahora regresaba a las afueras de ella,
prácticamente al campo era volver a adaptarse y acostumbrarse a los silencios
profundos, a los sonidos que hace el viento y al cantar de los pajarillos y por
las tardes o noches de algunos ladridos de los perros que hacen cuando escuchan
el más mínimo ruido.
Era sábado por la mañana todo
estaba en total quietud, iba a empezar el día y solo se me antojaba disfrutar
de la casita, recién limpia y acomodada, me levanté salí de la recamara esta
queda al fondo, pase por el cuarto de mi hijo que ya estaba despierto pero
seguía acostado lo salude con una sonrisa y me metí al baño, mientras pensaba
en lo que iba a preparar para desayunar, salí y vi a mi hijo que seguía
acostado mirando el celular.
-Jose ¡vamos a desayunar!
-Si voy!
Crucé por el comedor y entre a la
cocina, abrí la ventana, y como si estuviera en una serie automática saqué el
sartén, la palita para mover los huevos y con ella en la mano giré para abrir
el refrigerador y me quedé paralizada al verme como si me viera en un espejo
con la diferencia de que estaba vestida diferente, si era YO!, ¡Yo! estaba
parada delante de mi solo me observó y empezó a caminar rumbo a las recamaras.
Mil preguntas empezaron a formularse
en mi mente pero por inercia solo camine atrás de ella (de mi), cuando pase por
la puerta de la recamara de mi hijo me dijo sorprendido - ¡Mamá acabas de
pasar! Pero ibas vestida diferente!, espera que está pasando? Y solo dije -si
verdad y seguí mi camino, quería alcanzarme. Al llegar a mi habitación que es
la ultima de la casa y ya no hay salida.
Un cuarto vacío
Miles de preguntas
No estoy loca! Mi hijo también me
vio!
¿Cómo apareció?
¿A que vino?
¿Existen más líneas alternas?